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Mostrando las entradas etiquetadas como Lillo

FÚTBOL, JUEGO Y JUGADOR

Antes de analizar al jugador de fútbol y valorar la dinámica del juego, deberíamos repasar nuestros modelos de aprendizaje. Si los hemos observado desde un lugar, hemos de observarlos desde otro distinto. Esto no significa que dejemos de observarlo como antes, pero el hecho de observarlos desde otro lugar amplifica muchísimo nuestras posibilidades. Debemos saber cómo está construido el conocimiento y conocer la procedencia de nuestros modelos de aprendizaje para encontrar otros caminos partiendo de la forma en que están organizados los seres vivos. Se trata de ver como somos por dentro realmente y sacar conclusiones de ello para luego relacionarlas con el juego. Después de crecer en una línea de conocimiento y de darme cuenta de que he vivido sobre evidentes mentiras, tras dar crédito a muchas ideas que me hacían creer algo que no era lo que realmente necesitaba, os invito a que busquéis por otro camino. No quiero decir que desterremos todo lo que tenemos, porque partimos de muchas cu...

LOS BUENOS, A CORRER

Juanma Lillo intentó desanimar a Pep Guardiola: “ Has de hacer el plan, pero no podrás ejecutarlo ”, le dijo. Pep le respondió que sí podría. Lillo insistió: “ No podrás ”. Y Guardiola, tozudo por naturaleza, insistió, repitió y persistió. Pero la realidad acabó por darle la razón a Lillo, entrenador de conocimientos oceánicos, erudito como pocos, autor intelectual del juego de posición , aunque vilipendiado por tantos y tantos aficionados que, al no entenderle, optan por despreciarlo. No por Guardiola, que valora a Lillo como a uno de los grandes técnicos mundiales. El debate que reproduzco tuvo lugar en el domicilio de Lillo pocos días antes de que Pep empezara a dirigir al Barça Atlétic, entonces en Tercera División. El motivo de la discusión era la planificación de la primera semana de entrenamiento. Pep había diseñado seis días seguidos de trabajo, con varias dobles sesiones. Estaba todo milimetrado: jornadas, ejercicios, cargas… Lillo quería disuadirle: “ No podrás ejecutarlo ”. ...