La situación es la siguiente: entrenador de fútbol recibe oferta de trabajo por parte de un club para entrenar a su equipo juvenil, el cual, tras diversos episodios que dan lugar a la inestabilidad a lo largo de la temporada, requiere un cambio de rumbo.
A priori, la empresa se antoja complicada, pero al mismo tiempo me parece un "reto" en todo el sentido de la palabra. Por lo tanto, decido aceptarlo y sumergirme de nuevo (hubo un pequeño "stop" por motivos que no eran deportivos simplemente) en la tarea de entrenador.
Iniciaré mi trabajo a mitad de temporada, con lo cual tengo 2 opciones: o confío en la ruptura psicológica (método tradicional) o empiezo por la ruptura metodológica.
- La primera (ruptura psicológica) se basa simplemente en el exceso de motivación y excitación por parte de los jugadores tras la llegada de un nuevo inquilino a casa, a quien desean mostrarle lo mucho que valen, el problema es que tiene tiempo de caducidad y es efectiva solo a corto plazo.
- La segunda (ruptura metodológica) tiene efectos a largo plazo, ya que tendrá que ver con el cambio u origen (en caso de que no hubiera) de una filosofía de trabajo y de un modelo de juego que articulará todo el proceso de enseñanza aprendizaje.
Por si alguien no me conoce, la opción elegida será la segunda.
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